El palacio estaba a las afueras de Érima, no era un gran palacio, rodeado de un bosque pequeño donde siempre se escuchaban ruidos de animales y al lado un rio de escasa profundidad.
El palacio estaba lleno de luces y con las puertas abiertas de par en par, esperando que los invitados entrasen a tomar algo y demostrar sus talentos de oratoria.
Mi padre me habia cedido aquel lugar y, como niña bien mimada que parecia ser, se me habia antojado dar una fiesta. En realidad de mimada no tenia nada, pero mi padre era de la realeza, y me tenia entre algodones, aunque a sus escondidas era una amazona elfica. Tanto era asi que ya me habia ido de su lado y recorria el mundo por mi propio pie, bueno, los de mi caballo. Pero habia vuelto para dar una fiesta, se suponia que era mi cumpleaños, pero pocos sabian ese detalle.
Ahi estaba yo, en mitad del salon con la mayoria de los invitados y bailando con un encantador y altivo Elfo Blanco. Pero a mi me gustaba las aventuras.. pensaba que daria lo que fuese por conocer una criatura de la noche... o quizas un ser cambiante.... Un dolor me sacó de mis pensamientos... me habia pisado!!! el muy patan elfo me habia pisado por enésima vez.
Con soltura lo dejé ahi tirado, con la boca abierta mirando mi desplante y me fui a la barra del ponche... miré a los lados y llamé a un sirviente.
-Echa licor en este ponche.. que esta fiesta parece la de los muertos vivientes...- dije con una sonrisa maliciosa.
A momentos podia ser timida y en otros.. una niña de 400 años traviesa. Me preguntaba cuando ocurriría algo interesante.... por ahora iba a ver a todos borrachos y saber que hacian en tal estado, me volvi a preguntar como seria ver un licano ebrio o un alado intentado volar con un par de copas mas.
_________________
todo comienza con una danza, y luego se transforma en el sonido de la vida.