El mundo tiene un lugar, cada estrella tiene su sitio; la misma luna se balancea en su alto espacio situada en su territorio.
Las grandes montañas se formaron en tiempos remotos en su correcto lugar, dando sobras y cobijos. Incluso las aguas torrenciales tienen sus ciclos y sus senderos.
Entre tanto orden el hombre encontró un lugar en el que vivir y ser aceptado. Sus edificacion a pesar de la Madre fueron aceptadas y sus maquinas, a pesar de las lagrimas del Dios del cielo, tambien tubieron un lugar.
Cada ser tenia un lugar, cada mortal un proposito, pero largo es el camino hacia el destino y la libertad de accion está enmano de los pueriles humanos.
Asi comenzó mi vida en este nuevo mundo, pensando que ahora tenia otro papel en el mundo, otro lugar. Pensando que habia nacido para llegar a ser quien era. Pero, ¿y si el destino por una vez se había equivocado? Ahi estaba yo solitario en mi vacio, sentado en mi propio interior hablando conmigo mismo.
-Largo tiempo pasará hasta que encuentres el final y por lo tanto tu destino
-Cierto, pero si cada ser tiene un destino y por lo tanto un final... ¿cual es el nuestro? ¿cual es el de las criaturas que andan en la noche sin ser vistas y que no tienen fin de existencia?
-Ese es tu destino, no tener fin.
-humm, buena replica pero no lo veo del todo asi. Si fuera ese mi destino ya nada tendria razon, porque vivir eternamente no es un proposito, no tiene nada de alentador
-Y sin embargo ahi estamos. sentados en el sitio 23A del tren hacia nuestro nuevo hogar.
Asi era el mundo, mi mundo, un lugar lleno de vacio en el que los demas no entraban y sin embargo no habia nada, por eso lo llamaba vacio. Ahi me encontraba conmigo mismo y recapacitaba para buscar soluciones. Y la que se pone delante de un vampiro siempre es un duro recapacitar.
Cada ser tenia su lugar y su proposito... menos yo. A esta conclusion llegué solo sin ayuda de nadie y por lo tanto me quedé conforme de mi iniciativa tan poco profunda. Cerré la cortina de la ventana pegada a mi asiento y me dispuse a dormir un rato.
Llevaba dias sin probar bocado de nada ni nadie, y la verdad no me apetecia. pero el mundo es cruel como bien dicen, y me concedio el don nocturno a mi, un chico de 37 años a punto de graduarse en la universidad de Salamanca.
Ahora me preguntaba para que...
El mundo seguia vacio antes y despues de haber sido convertido al vampirismo. Nada nuevo pasaria.
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Soy la diosa felina, señora de la proteccion, un diablo hecho elegancia. Ronroneo si me tratas con respeto, pero soy una leona si tus puñales están cerca.